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¿Cómo hablarle a las personas menores de edad sobre el alcohol?

El regreso a clases puede ser una buena oportunidad para que padres, personas encargadas y maestros hablen con las personas menores de edad sobre el alcohol, especialmente si están en las siguientes etapas, consideradas como críticas:

Transición de escuela a colegio: entre los 12 y 14 años, los adolescentes comienzan a experimentar y ponen a prueba la autoridad de sus padres. Buscan reafirmarse y experimentar cosas nuevas, por lo que algunos deciden probar las bebidas alcohólicas para desarrollar su sentido de pertenencia o sentirse parte de un grupo.

La llegada de las fiestas colegiales: entre los 15 y 16 años, las personas menores de edad salen más con sus amigos y reciben una gran presión por parte de algunos “líderes” del grupo para que hagan lo que los demás hacen. Por esta razón, están más vulnerables al consumo de alcohol durante las fiestas y actividades sociales y es muy importante que los padres establezcan límites, mientras escuchan y se mantienen afectuosos y cariñosos. Ser estricto, autoritario o excesivamente permisivo no ayudará en el proceso de prevención de consumo temprano de licor.

Transición del colegio a la universidad: entre los 17 y 18 años, los muchachos que deciden consumir alcohol prestan menos atención a lo que dicen sus padres. Se ven altamente influenciados por la publicidad y, a pesar de tener reglas en casa, su deseo de pertenecer a un grupo y reafirmarse como personas podría ser más fuerte que las advertencias. Hábleles abiertamente del tema y mantenga los lazos afectivos para que exista una adecuada conexión emocional.

¿DE QUÉ HABLARLES?

La actitud, acciones, palabras y decisiones de los padres y encargados tienen una influencia única sobre las personas menores de edad. La educación comienza en el hogar. Se deben crear vínculos afectivos basados en el amor y la confianza al tiempo que se establecen límites sin temor a perder el afecto de los adolescentes.

Lo primero que se le debe dejar claro a las personas menores de edad es que el consumo de alcohol es para los adultos. Aún cuando se adquiere la mayoría de edad y el consumo se vuelve legal, se deben considerar aspectos importantes como que el cerebro termina su proceso de desarrollo hasta los 25 años y consumir licor podría alterar dicho proceso. Prevenir la ingesta de bebidas alcohólicas y retrasar lo más que se pueda la edad de inicio es una tarea que, aunque no es fácil, requiere que los padres, encargados y adultos responsables sean una referencia para los adolescentes.

Es también tarea de los adultos responsables, trabajar de la mano de las personas menores de edad para ayudarles a fortalecer sus habilidades para la vida, con el objetivo de mejorar su autoconocimiento, relaciones interpersonales, pensamiento crítico y creativo; manejo de los problemas y conflictos; así como enseñarles a ser empáticos, a tomar las mejores decisiones y a administrar mejor las emociones; los sentimientos y el estrés.

Converse sobre las razones por las cuales no deben consumir alcohol

Porque no están ni física ni emocionalmente preparados para el consumo de alcohol. Las personas menores de edad no procesan el alcohol de la forma en que podría hacerlo un adulto. Porque el cerebro finaliza su proceso de maduración a los 25 años. Consumir alcohol antes de esa edad podría dañar partes del cerebro que afectan la memoria y el aprendizaje. Porque otros órganos y tejidos también se encuentran en desarrollo. Una vez que el alcohol se absorbe en sangre llega a todo el cuerpo y las concentraciones más altas se encontrarán en el cerebro, hígado, corazón, riñones y músculos. Entre el 90% y el 95% del licor se metaboliza en el hígado y las personas menores de edad no tienen suficientes enzimas para descomponer el alcohol. Porque las personas menores de edad tienen menos agua en el cuerpo. A menor cantidad de agua en el cuerpo, mayor es la concentración del licor en la sangre. Porque a menor edad de inicio del consumo de alcohol, mayor es la posibilidad de generar adicción a la sustancia cuando llegue a adulto.

Converse sobre las consecuencias del consumo temprano de alcohol

El cerebro no se va a desarrollar de la mejor manera. Se pueden convertir en personas que no manejen adecuadamente situaciones de depresión, ansiedad y estrés, entre otras. Podrían tener problemas de desempeño académico y perderán interés en sus amigos y otras actividades de entretenimiento. El consumo temprano también puede llevarlos a ser personas socialmente aisladas, con comportamientos agresivos y con problemas para relacionarse con sus pares. Tendrán mayor vulnerabilidad a situaciones de riesgo como relaciones sexuales sin protección, embarazos no deseados, consumo de otras sustancias nocivas, entre otras. Podrían tener afectación en funciones vitales como la respiración y procesos cardiovasculares, baja en la calidad del sueño y, en general, en la calidad de vida. El envenenamiento causado por el consumo nocivo de alcohol puede llevar a un coma y hasta la muerte, si no se toman las medidas oportunas.

¿CÓMO HABLARLES?

El adulto debe crear espacios de diálogo abierto y relajado con las personas menores de edad, en los que se demuestre afecto, honestidad y empatía. Lo que el adulto diga es casi tan importante como lo que haga. Recuerde que el hogar es el primer lugar donde los hijos aprenden a comportarse.

Siguiendo esta simple guía de pasos, los padres, encargados y docentes podrán convertirse no solo en modelos a seguir por las personas menores de edad, sino en sus guías y consejeros:

Apoyo: ofrecer, en todo momento, afecto, amor y cuido al menor. Este es el factor número uno en la prevención del consumo prematuro del alcohol.

Actitud y control: los adultos deben establecer normas a los menores, supervisarlos inteligentemente y exigirles cumplimiento, tanto de palabra como con su comportamiento.

Modelaje: el ejemplo de los adultos es el mejor protector ante el riesgo de consumo de alcohol temprano. Cuando en una familia hay un ingesta de licor moderada y se refuerza que es una bebida exclusiva para adultos, es mucho más efectivo que cuando hay permisividad y celebración del consumo excesivo.

Confianza: es el elemento fundamental para una comunicación efectiva sobre el alcohol. Debe ir en dos vías, desde los menores hacia los adultos y viceversa.

Comunicación: hablarle al menor con gestos amables, sonrisas, poniendo atención y con la disposición para dialogar sinceramente y no para reprender, es clave para que el modelo funcione. El adulto debe practicar más la honestidad y menos el sermón.